Archivo del Autor: Eduardo Galeano

El tiburón

 En el cine y en la literatura, este monstruo artero y sanguinario navega por los mares del mundo, con sus fauces siempre abiertas y su dentadura de mil puñales: piensa en nosotros y se relame.

 Fuera del cine y de la literatura, el tiburón no muestra el menor interés en la carne humana. Rara vez nos ataca, como no sea en defensa propia o por error. Cuando algún tiburón muy miope nos confunde con un delfín o un lobo marino, pega un mordisco y escupe con asco: somos de mucho hueso y poca carne, y nuestra poca carne tiene un sabor horrible.

 Los peligrosos somos nosotros, y bien lo saben los tiburones; pero ellos no hacen películas, ni escriben novelas.

Bocas del tiempo.

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Cine de terror

Guión para dos actores y algunos extras.

1934. Managua

Somoza sale de la casa de Arthur Bliss Lane, embajador de los Estados Unidos.

Sandino llega a la casa de Sacasa, presidente de Nicaragua.

Mientras Somoza se sienta a trabajar con sus oficiales, Sandino se sienta a cenar con el presidente.

Somoza cuenta a sus oficiales que el embajador acaba de darle su apoyo incondicional para matar a Sandino.

Sandino cuenta al presidente los problemas de la cooperativa de Wiwilí, donde él y sus soldados trabajan la tierra desde hace más de un año.

Somoza explica a sus oficiales que Sandino es un comunista enemigo del orden, que tiene escondidas muchas más armas que las que ha entregado.

Sandino explica al presidente que Somoza no lo deja trabajar en paz.

Somoza discute con sus oficiales si Sandino ha de morir por veneno, tiro, incendio de avión o emboscada en las montañas.

Sandino discute con el presidente sobre el creciente poder de la Guardia Nacional, dirigida por Somoza, y le advierte que pronto Somoza lo volteará de un soplido para sentarse en el sillón presidencial.

Somoza termina de resolver algunos detalles prácticos y se despide de sus oficiales.

Sandino termina de beber su café y se despide del presidente.

Somoza marcha al recital de una poetisa y Sandino marcha a la muerte.

Mientras Somoza escucha los sonetos de Zoila Rosa Cárdenas, joven valor de las letras peruanas que distingue al país con su visita, Sandino cae acribillado en un lugar llamado La Calavera, sobre el Camino Solo.

Memoria del Fuego III: El Siglo del viento

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Y al fin y al cabo, la muerte no es más que un momentito de dolor.


El pionero

 Grandes Invenciones de la Humanidad: no se sabe quién inventó la rueda que mueve las carretillas y las máquinas, pero sí se conoce el nombre del inventor de la rueda que mueve la economía. Fue Marco Licinio Craso, nacido en el año 115 antes de Cristo.

 Él descubrió que la vitalidad del mercado depende del impulso mutuo entre la oferta y la demanda de bienes y servicios.

 Para poner en práctica esta ley del circuito económico, fundó una empresa en Roma.

 Así nació la primera empresa privada de bomberos.

 Tuvo mucho éxito.

 Don Marco Licinio provocaba los incendios y después cobraba por apagarlos.

Bocas del tiempo.

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Marco Licinio Craso


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